14 de noviembre de 2012

Bravas Baobab

En más de una ocasión os he hablado de mi cruzada en busca de las bravas perfectas. Sí, lo sé, es un poco "raro" pero es que mi idilio con las patatas bravas es casi de nacimiento. Mis alimentos preferidos en el mundo son: las patatas, los quesos, la pasta -y comida italiana en general- y la carne roja. Digamos que sin estos cuatro elementos en mi vida, me sentiría desgraciada (como me pasa ahora con la dieta, en la cual me han suprimido los 3 primeros alimentos casi totalmente).

Igualmente, eso no quita que sea una loca apasionada por la judía verde y las acelgas; el pan; los cítricos, el marisco, los embutidos o el chocolate -aunque las cosas dulces mucho menos, soy una señora salada en toda regla-. El pescado y yo tenemos nuestras cosas, igual que con el pollo y el pavo -que no es que me gusten especialmente-, el resto de verduras, las legumbres o las sopas -que no acaban de gustarme-.

En relación a las patatas: son lo más. Están buenas cocidas, en puré, fritas, al horno, con salsa, en un caldo, como acompañamiento, de primero... vamos están buenas siempre, y le pegan a todo, pero... he de decir que tengo predilección por las bravas. Me gustan especialmente cómo quedan fritas en este estilo, como también me gustan especialmente cortadas en "gajo". ¿Qué tienen las bravas? Pues la verdad es que no podría decirlo... pero me encantan. Cuando voy a cualquier sitio y hay bravas, tengo una imperiosa necesidad de pedirlo, es como si no pudiera irme de allí sin probarlas -una vez ya sé como son las bravas del lugar, a veces nunca repito, pero si es la primera vez siempre tengo necesidad de pedirlas-. 

En mi búsqueda por esa tapa maravillosa, la verdad es que tengo mis preferencias y hasta ahora las dos que más me gustan se encuentran en Cornellá así que estoy muy contenta. El segundo en la lista, es el Frankfurt la torre del Splau con sus patatas bravas que no son bravas -porque están cortadas al estilo fritas en tiras- pero la salsa es una de las mejores. Y las primeras de la lista son estas: las bravas del Baobab, un bar que está en la plaza de la Iglesia en Cornellá -para los que vivís cerca, en la plaza que hay bajando la calle que llega al metro de la L5, trambaix o a la Renfe, paradas de Cornellá Centre-. ¿Y por qué? Porque está salsa tiene el punto justo de picante, especias, cremosidad y sabor. Es una maravilla... aunque por desgracia el último día que fui -aquí tenéis la foto- los pillé con las comidas y las patatas estaban poco fritas, y además en aceite de comida (porque sabía mucho como a carne) y la salsa les quedó muy líquida, que normalmente lo que la hace tan especial es que tiene una textura muy cremosa, muy mayonesa... pero bueno, volveré a ir un día de estos a ver si en un horario más normal de tapeo (fuimos a las 3 de la tarde) las hacen a mi gusto. Si me las ponen igual que éstas, bajarán considerablemente en mi ránking de "bravas perfectas". Os dejo con el sucedáneo de bravas que me tocó, espero realmente que fuera un "fallo" mío por ir a esa hora.. porque sino, hemos perdido una maravilla culinaria.


4 comentarios:

  1. No me parece nada raro lo tuyo con las patatas bravas, porque a mi me pasa un poco lo mismo.
    La penas es que me pilla un poco lejos, pero cuando vaya por alli lo tendre en cuenta.
    Un beso preciosa
    LIla

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  2. mmmmm ahora mismo me las comía! jiji
    www.cenicientanollevazapatos.blogspot.com

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  3. ¡Qué hambre tengo, madre mía! :-)

    Besos

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